Es curioso cómo los días más trascendentales de tu vida comienzan siendo días normales.
Apagas el puto despertador, maldices las ojeras e intentas domar al pelo, que hoy le ha dado por ir a su bola. Te vistes. Sales corriendo de casa porque no llegas ni de coña a por el bus. Lo pierdes.
Haces lo mismo de siempre.
Siempre el mismo despertador, las mismas ojeras, el mismo pelo rebelde y pierdes el mismo jodido bus.
Es curioso, que en realidad los días que marcarán el resto de tu vida no empiezan de forma especial ni diferente a los demás. Venimos marcados de serie por la rutina. Esa apestosa ami-enemiga de la que hablamos mal pero en realidad echamos en falta cuando no está.
Y así, todos los días son iguales. Uno tras otro. Incluso los importantes.
La única diferencia es cuando uno de esos días mientras pierdes o no el bus, ocurren cosas que te golpean.
(No nos engañemos, el 90% de las veces esas cosas están relacionadas con encontrar o perder a alguien.)
Todos buscamos esa situación que te marca y te hace ver los días menos monótonos. Unos la buscan mas desesperadamente que otros, pero casi siempre la encontramos.
jueves, 20 de junio de 2013
miércoles, 3 de abril de 2013
Guión 35: Embriágate
Ella solía soñar con las hadas y el País de Nunca Jamás. Soñaba con irse volando y no volver nunca; pero en vez de eso, se levantaba cada mañana y salía a pelear la calle. Tenía miedo, mucho miedo; pero no sabía que era mas fuerte que toda esa mierda que sentía. Pisaba las baldosas del suelo con seguridad, con confianza; mientras el pelo alborotado se dejaba llevar por la suave brisa de la mañana.
Tenía la virtud de ver el mundo de otra manera, mas alegre, mas al estilo de los años 60 tras sus enormes gafas de sol & embriagada por el humo de un cigarrillo.
Toda la gente del barrio se giraba al verla pasar. Todas la envidiaban, todos la deseaban; mientras ella ignoraba el mundo por completo & se emborrachaba de vida.
Era un espíritu libre, iba a donde el viento la llevaba, & esa calurosa mañana de julio la conducía al este. Se monto con su elegancia sobrenatural en el descapotable rojo & condujo hasta el fin de la tarde, en una playa; donde se sentó a ver la puesta de sol e imaginar que el mundo entero le pertenecía. Pero no, ella no sabía que el mundo entero le quedaba pequeño.
Tenía la virtud de ver el mundo de otra manera, mas alegre, mas al estilo de los años 60 tras sus enormes gafas de sol & embriagada por el humo de un cigarrillo.
Toda la gente del barrio se giraba al verla pasar. Todas la envidiaban, todos la deseaban; mientras ella ignoraba el mundo por completo & se emborrachaba de vida.
Era un espíritu libre, iba a donde el viento la llevaba, & esa calurosa mañana de julio la conducía al este. Se monto con su elegancia sobrenatural en el descapotable rojo & condujo hasta el fin de la tarde, en una playa; donde se sentó a ver la puesta de sol e imaginar que el mundo entero le pertenecía. Pero no, ella no sabía que el mundo entero le quedaba pequeño.
martes, 2 de abril de 2013
En tus sábanas.. Borrador.
La sintió retorcerse detrás de él en la cama, dando una vuelta y acurrucándose en las sábanas.
Se despertó. Y lo primero que notó fue eso, a ella dando vueltas en su cama.Sonrió & se giró para verla dormir. Para él era lo mas maravilloso que le había pasado hasta el momento. La tenía ahí frágil, pequeñita suave.. & en las sábanas que estaba retorciéndose eran las suyas. Pasó un dedo por sus labios muy suavemente. Ella hizo un gesto y protestó entre sueños. Él volvió a sonreír.
Sinceramente, a él ya le daba igual el motivo por el que había llegado a esa situación; no le importaba si había sido por las cervezas, por la confusión o por la soledad, solo le importaba que ella estaba en su cama otra vez. & haría todo lo posible para que volviese a estarlo.
Él se acurrucó de nuevo contra ella y la abrazó con delicadeza.
Se despertó. Y lo primero que notó fue eso, a ella dando vueltas en su cama.Sonrió & se giró para verla dormir. Para él era lo mas maravilloso que le había pasado hasta el momento. La tenía ahí frágil, pequeñita suave.. & en las sábanas que estaba retorciéndose eran las suyas. Pasó un dedo por sus labios muy suavemente. Ella hizo un gesto y protestó entre sueños. Él volvió a sonreír.
Sinceramente, a él ya le daba igual el motivo por el que había llegado a esa situación; no le importaba si había sido por las cervezas, por la confusión o por la soledad, solo le importaba que ella estaba en su cama otra vez. & haría todo lo posible para que volviese a estarlo.
Él se acurrucó de nuevo contra ella y la abrazó con delicadeza.
Guión 651: Fóllame.
Eran las 4 de la mañana. O las 5, a saber. Tampoco me importaba. El fresco de la madrugada me refrescaba del barullo atronador de la discoteca abarrotada. Necesitaba enfriar la cara y las ideas mientras el cigarrillo se consumía y escrutaba a lo lejos lo que parecía que iba a ser el amanecer. Todo estaba en calma, exceptuando la jodida música que se escuchaba a lo lejos. De pronto, alguien salió de la discoteca dando un empujón fuerte a la puerta, y con ella a mi. Me hizo despertarme un poco de la mezcla de alcohol y la situación bucólica.
Miré y era ella. Como siempre. Venía a rescatarme.
Se apoyó en la pared en el lado contrario de la puerta. Sacó un chestter del canalillo y gimoteó para pedirme el mechero. Tenía el rímel emborronado en los ojos, pero aun así, se podía ver a la perfección el color marrón agranatado de sus ojos.
-Una mala noche..- Susurré.
Ella me miró alzando las cejas.
+Las noches no son malas. Lo malo son las mañanas después de las noches.
Comenzó a hacer O con el humo del cigarro. Perfectos círculos de humo que iban creciendo hasta disiparse finalmente y consumirse con el frío. Acabó el cigarro, lo pisó, y comenzó a caminar. Vi su espectacular melena alejarse en medio de la noche, con su culo meneándose y las botas llenas de barro.
Fui corriendo tras ese culo que me pedía a gritos que le quisiera. Esta vez era yo el que tendría que salvarla a ella.
-Eh! Puedo ayudarte en algo, preciosa?- Le grite mientras corría detrás de ella.
+Si, por supuesto. Sería de gran ayuda en que los capullos como tu se alejasen de las zorras como yo. Gracias. - Me espetó. Y siguió caminando. Me quedé parado hasta reaccionar y volver a correr tras ella.
Vale, no necesitaba que la rescatasen, pero yo sí necesitaba que me rescatasen a mi. Y su culo seguía hablándome.
- Venga, que te hace pensar que soy un capullo?- Me puse delante de ella para impedirle avanzar.
+Que te follaría ahora mismo y te dejaría joderme la vida. Eres ideal para entrar en mis sábanas y en mi cabeza las veces que te apetezca. Pero hoy ya he tenido mi dosis de capullo con alguien que no me ha follado aunque sí me ha jodido la vida. -Me dijo riendo. Aunque sus ojos no mostraban lo mismo.
- Vale. Llámame la semana que viene y prometo ser tu capullo. Prometo que yo te follaré y no te joderé la vida.
+Eso prometiste la semana pasada, querido.
Me miró desafiante, me esquivó y siguió su camino; mientras su melena se enredaba con el alba y su culo me gritaba que me amaba.
Te necesitaba tanto, pequeña..
Miré y era ella. Como siempre. Venía a rescatarme.
Se apoyó en la pared en el lado contrario de la puerta. Sacó un chestter del canalillo y gimoteó para pedirme el mechero. Tenía el rímel emborronado en los ojos, pero aun así, se podía ver a la perfección el color marrón agranatado de sus ojos.
-Una mala noche..- Susurré.
Ella me miró alzando las cejas.
+Las noches no son malas. Lo malo son las mañanas después de las noches.
Comenzó a hacer O con el humo del cigarro. Perfectos círculos de humo que iban creciendo hasta disiparse finalmente y consumirse con el frío. Acabó el cigarro, lo pisó, y comenzó a caminar. Vi su espectacular melena alejarse en medio de la noche, con su culo meneándose y las botas llenas de barro.
Fui corriendo tras ese culo que me pedía a gritos que le quisiera. Esta vez era yo el que tendría que salvarla a ella.
-Eh! Puedo ayudarte en algo, preciosa?- Le grite mientras corría detrás de ella.
+Si, por supuesto. Sería de gran ayuda en que los capullos como tu se alejasen de las zorras como yo. Gracias. - Me espetó. Y siguió caminando. Me quedé parado hasta reaccionar y volver a correr tras ella.
Vale, no necesitaba que la rescatasen, pero yo sí necesitaba que me rescatasen a mi. Y su culo seguía hablándome.
- Venga, que te hace pensar que soy un capullo?- Me puse delante de ella para impedirle avanzar.
+Que te follaría ahora mismo y te dejaría joderme la vida. Eres ideal para entrar en mis sábanas y en mi cabeza las veces que te apetezca. Pero hoy ya he tenido mi dosis de capullo con alguien que no me ha follado aunque sí me ha jodido la vida. -Me dijo riendo. Aunque sus ojos no mostraban lo mismo.
- Vale. Llámame la semana que viene y prometo ser tu capullo. Prometo que yo te follaré y no te joderé la vida.
+Eso prometiste la semana pasada, querido.
Me miró desafiante, me esquivó y siguió su camino; mientras su melena se enredaba con el alba y su culo me gritaba que me amaba.
Te necesitaba tanto, pequeña..
jueves, 7 de marzo de 2013
Guión 522: Cosa de guiones improvisados.
Que tu entres, vengas, me veas, calles.. Me mires, te acobardes. Me esquives, te enrojezcas.. sales.
Te vas y no vuelves, pero vuelves y me alegras. Te grito, en silencio,,
Sin quererlo querido queriendo quise..
En silencio, el eco. De tu mirada, un beso, un parpadeo. El deseo.
Deseo que sin desear deseé desearlo. Desear-te-nerte.
Aúllame los miedos a la luz de tus sombras.
Vuelves, me respiras..
Y digo...
-Perfecto.
Te vas y no vuelves, pero vuelves y me alegras. Te grito, en silencio,,
Sin quererlo querido queriendo quise..
En silencio, el eco. De tu mirada, un beso, un parpadeo. El deseo.
Deseo que sin desear deseé desearlo. Desear-te-nerte.
Aúllame los miedos a la luz de tus sombras.
Vuelves, me respiras..
Y digo...
-Perfecto.
Guión 648: Maldición.
Tristemente te acabas dando cuenta de que el alcohol no cura
las heridas, los cigarros no borran las penas y el tiempo no acelera el olvido.
Sin embargo, tú te empeñas en contradecir a la experiencia, echándole
un pulso a muerte que no puedes ganar, tratando de que reconozca que se equivoca
y que el tiempo está de tu lado. Pero no, no seas iluso. El tiempo te dio la
espalda en el último momento y estás solo en el combate.
Sin embargo necesitas aferrarte a algo, cualquier cosa que
te ayude a alejarte de ella; de su pelo, de su estudiada silueta, de sus
gemidos en la hora de la siesta, del dulce sonido de sus pies descalzos sobre
el suelo…
El alcohol no cura, pero te nubla la mente. Los cigarros no
borran, pero ayudan.
Y tú te imaginas
feliz en el antro del final de la calle mientras la camarera te restriega las
caderas y te dices a ti mismo que ya la has olvidado.
Y yo miro como te arruinas la vida y como te sangra el alma.
Y como ella sigue siendo la dueña de cada rincón de tu pecho.
¡Maldito su recuerdo!
sábado, 1 de diciembre de 2012
Guión 625: En las tardes frías de Diciembre..
Acariciarte la cara en las tardes frías de Diciembre, mientras una tormenta inundaba la ciudad.
Nuestro fuerte era el edredón de la cama en cualqier batalla, & lo genial era qe siempre las ganábamos todas, aunqe en el fondo las perdiéramos.
Nos comíamos y nos entendíamos sin entendernos del todo, nos enredabamos las lenguas en rincones escondidos dentro de nosotros mismos. Te borraba sonrisas atacándote con las mías.
Pasábamos el rato entre relojes congelados a los qe les qitaba las pilas.
Nos perdíamos para despues encontrarnos. Si bien sé qe era amor, porqe no hay sentimiento más infinito qe aqel qe nos teníamos.
Fue tan especial qe ninguno de los dos recuerda con objetividad aqel momento y el porqé decidimos dejarlo pasar. Porqé finalmente nos decantamos por abandonarnos.
Qizás entendimos qe tu me estropeabas el rímel con demasiada frecuencia y yo te hacía perder los papeles con mucha facilidad.
Es posible qe no nos entendiésemos tan bien como creíamos no entendernos.
Sigo recordándo-te, amor..
En las tardes frías de Diciembre, mientras una tormenta inundaba mi habitación.
Nuestro fuerte era el edredón de la cama en cualqier batalla, & lo genial era qe siempre las ganábamos todas, aunqe en el fondo las perdiéramos.
Nos comíamos y nos entendíamos sin entendernos del todo, nos enredabamos las lenguas en rincones escondidos dentro de nosotros mismos. Te borraba sonrisas atacándote con las mías.
Pasábamos el rato entre relojes congelados a los qe les qitaba las pilas.
Nos perdíamos para despues encontrarnos. Si bien sé qe era amor, porqe no hay sentimiento más infinito qe aqel qe nos teníamos.
Fue tan especial qe ninguno de los dos recuerda con objetividad aqel momento y el porqé decidimos dejarlo pasar. Porqé finalmente nos decantamos por abandonarnos.
Qizás entendimos qe tu me estropeabas el rímel con demasiada frecuencia y yo te hacía perder los papeles con mucha facilidad.
Es posible qe no nos entendiésemos tan bien como creíamos no entendernos.
Sigo recordándo-te, amor..
En las tardes frías de Diciembre, mientras una tormenta inundaba mi habitación.
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